Carta abierta a mis compañeres de Licenciatura en Historia

por Micaela Torrico
estudiante de la Licenciatura en Historia (UNQ)

 

Cuando me llega la propuesta de escribir para el blog, pienso un momento si tengo algo bueno que decir acerca de este momento, porque ya hay bastante pesimismo circulando como para aportar más. Entonces, decidí aprovechar la oportunidad para repensar estos más de 60 días de aislamiento obligatorio.
Para ponerles en contexto, porque mi perspectiva es personal pero tal vez hay varios/as que se identifiquen con esta situación, soy una docente recibida hace, apenas, 6 meses y no tenía trabajo al 16 de marzo de 2020, cuando se suspende la actividad presencial en las escuelas y demás instituciones. Entonces, mi primera sensación fue la de sentirme un tanto desamparada por la imposibilidad de conseguir un cargo y, a la vez, decepcionada de haberme quedado fuera en esta odisea tan importante que están llevando adelante les docentes argentines. Escucho de parte de colegas (que cuento entre mi familia y amigos/as) que esta tarea de educar en la distancia es todo, menos fácil. Que se lucha contra viento y marea para llegar al mayor número de estudiantes, a lo que se añadió otra responsabilidad: la de cuidar por la alimentación y salud de la comunidad. Afortunadamente, y es esto lo que quiero rescatar, la virtualidad está contribuyendo a cambiar prácticas que ya eran obsoletas antes de la pandemia, como el rechazo que aún existía para aplicar la tecnología en el aula. Más importante aún: nos está conectando emocionalmente a docentes y estudiantes porque todos estamos viviendo la pandemia, la incertidumbre y el estar lejos de los seres queridos.
Hace un tiempo me di cuenta que podía pasar muchas horas de mi día pensando que extraño ir a cursar, que quiero tomar el tren, que quiero que mi profesora esté frente a mí compartiendo su saber e intercambiando ideas con compañeros/as de forma tan natural como estamos acostumbrados/as. Pero esos pensamientos no van a desaparecer al Covid-19: la situación es esta y así hay que seguir. Entonces lo que intento hacer es aportar desde donde yo puedo. Como estudiante, trato de entender que no estamos todos/as en sintonía, como nos pasa en el aula, y ser consciente de que los/as docentes están trabajando muchas más horas de las que acostumbran, acoplándose a mil plataformas y dispositivos diferentes para llegar a nosotros/as. Como docente intento hacer lo que puedo aún no teniendo un cargo, sigo capacitándome online, doy apoyo en materias de Historia mediante Whatsapp a amigas universitarias y estoy aportando a mis colegas con material o información, enseñándoles a manejar plataformas que conozco, editando los videos que luego elles subirán a sus aulas, etc.
Desde luego, preferiría regresar a mi quería UNQ y poner en práctica mis conocimientos en un aula a mi cargo, pero sé que eso lo voy a hacer en algún momento. Tenemos que ser conscientes de que la emergencia es ahora y no es momento de quedarse quietos/as pensando en lo que era antes, sino de hacer ahora con lo que tenemos. ¿Tenés hermanos/as en la escuela? Ayudalos/as a que sigan sus estudios. ¿Conocés algún/a docente? Acompañala/o en su nuevo viaje con la tecnología. Compañeros/as: esta oportunidad es para ser más considerados/as con quien tenemos al lado o del otro lado de la pantalla.


MICAELA TORRICO

Me gradué en la UNQ como Profesora de Ciencias Sociales y estudio la Licenciatura en Historia. Desde el 2013 soy parte de la UNQ como estudiante y, también, participando en otros espacios como Deportes, proyectos de investigación y como graduada.