Voces y vivencias de niños, niñas y adolescentes en tiempos de ‘quedarse en casa’

por Silvia Polinelli y Valeria de la Vega
Observatorio de Políticas Públicas y Experiencias Comunitarias de niñez y adolescencia
Universidad Nacional de Quilmes

 

Ante la aparición del COVID-19, la cotidianeidad de la vida de las personas se vio fuertemente modificada ya que el Estado, como promotor de las políticas de cuidado frente a la emergencia sanitaria, promovió el aislamiento social preventivo y obligatorio. Esta situación puso de manifiesto las desigualdades existentes en la sociedad global y en América Latina en particular, donde más del 90% de su población vive en ciudades donde es común ver mojones de pobreza estructura.

La premisa principal del cuidado fue “quedarse en casa”, poniendo de relieve una realidad muy distinta para miles de mujeres, niños, niñas y adolescentes (NNyA) que viven en barrios populares, villas y asentamientos precarios, respecto de aquellos y aquellas que viven en barrios formalizados. Desigualdades que se expresan en las condiciones de acceso a la salud y al cuidado, donde existen barrios sin infraestructura comunitaria ni saneamiento, con escaso acceso al agua potable, con familias hacinadas en espacios reducidos compartiendo, en muchos casos, una misma habitación que, a su vez, se utiliza como cocina, como dormitorio, como sala para jugar o para hacer las tareas de la escuela. Muchas de ellas sin acceso a internet, ni computadora o con un solo celular disponible para toda la familia..

Por ello, desde el Observatorio de Políticas Públicas y Experiencias Comunitarias en niñez y adolescencia de la Universidad Nacional de Quilmes quisimos darle voz a las diferentes niñeces y adolescencias y mostrar, a través de una encuesta cuantitativa, cómo ellos y ellas están transitando la cuarentena según las condiciones habitacionales, la edad y el tipo de institución educativa a la que asisten. El objetivo fue visibilizar cuáles son las diferentes realidades sociales que constituyen el entorno exclusivo de los y las más chicos/as..

Antes de adentrarnos en los resultados de la encuesta, es importante señalar que, desde principios del siglo XX, los niños, niñas y adolescentes tenían tres marcados espacio de socialización: la casa, la escuela y la calle. Sin embargo, en las últimas décadas, bajo el paradigma de la seguridad, la vida pública se fue encerrando dentro de los hogares y fue quedando restringida sólo a la casa y a la escuela. Allí se construye el lugar de intercambio entre pares, el espacio para descubrir el mundo, para relacionarse con un otro u otra diferente a uno/a mismo/a. Hoy, con el aislamiento social preventivo y obligatorio, se acotan aún más esos ámbitos de socialización de la niñez y la adolescencia al cerrar las puertas las instituciones educativas..

PsC¿Qué pasa entonces? ¿Todos los niños y las niñas acceden a las herramientas tecnológicas como para sostener lo que brinda la escuela? ¿Cómo utilizan su tiempo? ¿Tienen posibilidad de ‘quedarse en casa’? ¿Disponen de los elementos de prevención y los usan? Estas y algunas otras cuestiones se relevaron y nos dieron los siguientes resultado¹.

 

Cuando se preguntó sobre las herramientas tecnológicas que los NNyA tenían en sus casas, el 82% de los que viven en barrios formalizados respondieron que disponen de por lo menos una computadora en la vivienda. Pero ese número contrasta con los NNyA que viven en villas y asentamientos precarios que sólo el 27% de ellos y ellas, tienen computadora. Esto genera una amplia brecha formativa no solamente en cuanto a la alfabetización tecnológica, sino también a la capacidad de vínculo con la escuela y con sus pares..

Esta situación de desigualdad se ve también en el acceso diferente a servicios de entretenimiento que hacen al desarrollo cognitivo de los NNyA. Sólo el 43% de los que viven en villas y asentamientos refieren tener servicio de cable, sólo el 39% Netflix y sólo el 25% consola de juegos, contrastando con los porcentajes de encuestados que viven en barrios formalizados que alcanzan el 79%, 82% y 44% para cada uno de los servicios de entretenimientos señalados, tal como se puede apreciar en la FIGURA 1.

Figura 1Figur

Asimismo, se les preguntó cuáles actividades han realizado con mayor frecuencia en la última semana y, llamativamente, la mayoría de los NNyA -independientemente del lugar donde está emplazada su vivienda o de la institución educativa a la que asisten- refieren que utilizaron más tiempo en hacer la tarea de la escuela/colegio/universidad. Sólo como segunda opción señalaron que han jugado y usado redes sociales (ver FIGURA 2). Esto se agudiza en los niños y niñas de 9 a 14 años, que son los que más refieren (48% de los entrevistados/as) haber utilizado la mayor parte de su tiempo en sus tarea.

Como dijo Manuela, una niña de 8 años de Rosario, en la Campaña ‘Niñez en Cuarentena’ realizada por los Consejos de Niñas y Niños de Argentina, inspirados en las ideas de Francesco Tonucci: ‘la cuarentena se llevó lo mejor de la escuela y sólo dejó lo peor: la tarea’. Que utilicen más tiempo en hacer la tarea no implica que los procesos de construcción de conocimiento, de enseñanza y de aprendizaje sean exitosos sino, solamente, que utilizan mucho de su tiempo en tratar de cumplir con lo que se les exige desde la escuela.

Figura 2

 

La mayoría de los niños y niñas entrevistados que asisten a instituciones educativas públicas recibe la tarea por WhatsApp a través del celular (ver FIGURA 3). Esto implica una doble tarea y más trabajosa para estos NNyA, ya que deben transcribir la tarea en primer término, para recién después completarla. Esta puede ser una de las razones por las cuales hay más NNyA de instituciones públicas que dedican la mayor parte de su tiempo a la realización de las tareas con respecto a los de instituciones privadas, que reciben sus tareas a través de campus virtual o videollamadas.

La diferencia en la disposición de las herramientas tecnológicas, así como la disponibilidad de datos de internet, genera una brecha en las diferentes niñeces y adolescencias dificultando, en algunos casos, la continuidad pedagógica. Más aún, muchos/as de los NNyA que viven en los barrios populares, presentan barreras para acceder a las tareas por la falta de internet o de computadora y que, lamentablemente, no fueron alcanzados por el presente instrumento estadístico ya que la encuesta fue realizada on line.

Figura 3

Como se señaló antes, si bien el abordaje y la enseñanza de nuevos contenidos es necesaria, no hay que perder de vista que para los y las NNyA la escuela no es sólo un lugar para el aprendizaje de nuevos saberes, sino es también un lugar de encuentro con otros. Francesco Tonucci (2020) plantea que “a los niños y niñas les hace falta la escuela, es verdad, pero sólo porque la escuela es el espacio contenedor de sus amigos, no por las clases ni por las tareas”. Por lo tanto, es necesario revisar hacia dónde dirigir la enseñanza-aprendizaje, a qué objetivos darles prioridad y escuchar las voces de los y las NNyA y sus familias a la hora de llevar a cabo las propuestas educativas, construyendo conjuntamente estrategias que faciliten el aprendizaje y transitando de manera enriquecedora esta nueva experiencia pedagógica.

La cuestión cambia si se analiza por franja etaria (ver FIGURA 4), ya que más del 40% de las/os más pequeños/as, aquellas/o de 6 a 9 años, refieren haber utilizado la mayoría de su tiempo jugando. Son los que más juegan y son también los que aprovechan más el patio o el jardín, si lo tienen disponible en sus viviendas. Si tomamos al juego como actitud vivencial de la libertad, es esta actitud la que facilita su valor creativo. Poveda (1973) reflexiona que “al hablar del juego en relación a la creatividad es necesario tener en cuenta dos aspectos: uno, que la creatividad es la facultad por excelencia del juego, y otro, que el juego es uno de los medios más idóneos para ejercitar y desarrollar la creatividad”.

Es esa libertad que tiene el/la niño/a de elegir, de decidir, de aprehender su libertad como derecho y por tal, de vivir el juego como forma enriquecedora de dialogar con la vida, la que nos permite resaltar como positivo que los niños y niñas, frente al aislamiento, sostengan el juego como su principal actividad. Esto les brinda la oportunidad de potenciar sus habilidades y su capacidad de resiliencia, entendiendo la misma como “la capacidad humana para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser transformada por ellas” (Grotberg, 1999). Es en esta relación dialógica con el contexto que están viviendo, que los NNyA se convierten en verdaderos protagonistas de sus propios procesos de salud..

Si se analiza lo que respondieron los más grandes, de 15 a 18 años, éstos refieren principalmente que la mayoría del tiempo han usado las redes sociales, además de haber realizado tarea del colegio/universidad. Podemos observar que, para los y las adolescentes, la tecnología es parte fundamental en su cotidianeidad. Más allá de la red utilizada², son ellas las que facilitan que el/la adolescente logre construir y usar otro espacio (virtual) como propio, aún disponiendo sólo de algunas de las herramientas informáticas en sus hogares. La utilización de las redes nos muestra la forma que tienen de establecer y sostener los lazos con amigos/as y/o con grupos.

Figura 4

Al ser consultados por las estrategias de cuidado frente al virus y su contagio, casi la totalidad de los/as encuestados/as dicen tener en sus casas elementos de prevención (jabón, desinfectante, alcohol en gel, alcohol líquido, lavandina y tapa boca-nariz). Sin embargo, hay NNyA que refieren no tener jabón (6% en villa y asentamientos); desinfectante (4% en ambas tipologías de barrio); tapa boca-nariz (13% en villas y asentamientos y un 6% en barrios formalizados). Estos porcentajes, si bien son bajos, implican que hay niños, niñas y adolescentes que no disponen de elementos de prevención, y, por lo tanto, se encuentra vulnerable a contraer el Covid-19 u otro virus y ser potencialmente transmisores para su comunidad (ver FIGURA 5). .

Figura 5

 

Afortunadamente, la mayoría de los y las NNyA encuestados (más del 85%) respondió no haber salido nunca de la casa en la última semana, llegando casi a la totalidad de los encuestados si se suma los que salieron una o dos veces (ver FIGURA 6). Si hacemos una lectura de estos últimos datos obtenidos, es necesario poner el acento en la forma que tienen los/as niños y niñas de cuidarse y cuidar al otro/a. Resultan ser a los/las que más cuidan los/las adultos/as pero, también, quienes más se cuidan a sí mismos/as y al otro/a. Y sino, veamos lo que dijo Santiago, un niño de 7 años, también de la Campaña ‘Niñez en Cuarentena’: ‘Quiero litros de leche para poder regalar a todos los niños y niñas que no tienen para desayunar y regalarles un poquito de felicidad’.

Figura 6.

¹ Los datos que se consignan en el artículo refieren a una encuesta con las siguientes consideraciones técnicas: Se relevaron un total de 400 niños, niñas y adolescentes del Área Metropolitana de Buenos Aires (Ciudad de Buenos Aires y Municipios del Conurbano Bonaerense). Edades de los encuestados/as: 6 a 18 años. Fecha de toma de los datos: 17 de abril al 24 de abril del 2020. Modalidad: encuesta virtual vía formulario en línea.
² Hay una marcada tendencia de los/as más grandes (55% de los/as jóvenes de 15 a 18 años) en el uso de Instagram como la red más usada y en los/as más chiquitos/as en el uso de YouTube (57% de los entrevistados/as). Mientras que en la franja etaria de 10 a 14 años, el porcentaje está distribuido uniformemente entre amas redes sociales (36% Instagram; 33% YouTube).

 


SILVIA POLINELLI
Licenciada en Terapia Ocupacional (UNQ). Especialista en Drogadependencia (Universidad de Deusto, España). Directora de la Especializacion en Terapia Ocupacional Comunitaria. Co-responsable del Observatorio de Politicas Publicas y Experiencias Comunitarias de Niñez y Adolescencia, UNQ.

 

VALERIA DE LA VEGA
Licenciada en Ciencias Sociales, con orientación en Políticas Públicas (UNQ). Diploma Superior de Desarrollo Local y Economía Social (FLACSO). Maestranda de Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano (UNMDP). Co-responsable del Observatorio de Políticas Públicas y Experiencias Comunitaria de Niñez y Adolescencia, UNQ.

 

 


Referencias bibliográficas:

  • García-Vesga, M. C. & Domínguez-de la Ossa, E. (2013). «Desarrollo teórico de la Resiliencia y su aplicación en situaciones adversas: Una revisión analítica». En: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 11 (1).

  • Grotberg, E. (1999). «The International Resilience Research Project». En: R. Rosswith, (ed.), Psychologists facing the challenge of a global Culture with Human Rights and mental health. Pasbst: Science Publishers

  • Poveda, D. (1973). Teatro y creatividad. Madrid: Narcea.

  • Rabenko, F. (2008). Los problemas Sociales Tomados como un Juego. Buenos Aires: Artes Gráficas Unicornio.

  • Tonnucci F. (2020) “La infancia y el COVID-19”. En: Diálogos sobre educación, escuela y conocimientos en tiempos de pandemia. Transmisión en Youtube/NicolástrottaArgentina. Mayo 2020.